Primeros pasos
Qué es el hosting web: tipos, costes y en qué fijarte
El hosting web es el servicio que guarda los archivos de tu web en un servidor que está siempre online, para que los visitantes puedan abrirla en cualquier momento. Junto con un nombre de dominio, hace que tu web sea accesible. Esta guía explica qué es el hosting, qué tipos hay, en qué fijarte al elegir proveedor y cómo funciona si usas un creador de webs.
En resumen
- El hosting guarda tu web en un servidor siempre conectado a internet, y tu nombre de dominio lleva a los visitantes hasta él.
- Los tipos principales son el hosting compartido, el VPS, los servidores dedicados y las plataformas gestionadas o todo en uno. Se distinguen por precio, control y trabajo que te llevan.
- La velocidad, la disponibilidad, la seguridad, las copias de seguridad y el soporte pesan más que el precio más bajo.
- La ubicación del servidor influye en la velocidad y en la protección de datos, algo importante para las empresas europeas bajo el RGPD.
- Con un creador de webs el hosting viene incluido, así que no gestionas servidores.
Qué es el hosting web
Toda web es un conjunto de archivos: páginas, imágenes, scripts y, a menudo, una base de datos. Esos archivos tienen que estar en un ordenador conectado a internet día y noche. Ese ordenador es un servidor, y la empresa que lo gestiona por ti es tu proveedor de hosting.
Cuando alguien escribe tu dirección en el navegador, el nombre de dominio le dice al navegador a qué servidor preguntar, y el servidor devuelve tus páginas. Hosting y dominio son dos cosas distintas: el dominio es tu dirección, el hosting es el edificio que hay en esa dirección. Necesitas ambos para tener una web que funcione.
Hosting, dominio y correo
- Nombre de dominio: tu dirección, como tuempresa.es
- Hosting: el servidor que guarda y sirve tu web
- Correo profesional: direcciones en tu dominio, a menudo un servicio aparte
- Certificado SSL: el candado que cifra la conexión
Tipos de hosting
En el hosting compartido, muchas webs comparten un servidor. Es la opción más barata y sirve para webs pequeñas, pero tu web puede ir más lenta si los vecinos usan mucha capacidad. Un VPS (servidor privado virtual) te da una parte reservada de un servidor con más potencia y control, y también más que configurar. Un servidor dedicado es una máquina entera para un solo cliente, y lo usan sobre todo webs grandes con mucho tráfico.
El hosting gestionado, como el de WordPress gestionado, añade actualizaciones, copias de seguridad y soporte. Un creador de webs o plataforma todo en uno va un paso más allá: el hosting forma parte del producto, así que no hay nada que instalar ni mantener.
Qué encaja con quién
- Hosting compartido: webs pequeñas y presupuesto limitado, con algo de soltura técnica
- VPS: webs en crecimiento y desarrolladores que quieren control
- Dedicado: webs grandes con mucho tráfico
- Hosting gestionado: quieres menos trabajo de mantenimiento
- Creador de webs: quieres centrarte en el contenido y en tus clientes
En qué fijarte en un proveedor de hosting
El plan más barato rara vez es el que mejor relación calidad-precio ofrece. Fíjate en la disponibilidad, que es el porcentaje de tiempo en que tu web es accesible, y pregunta qué promete el proveedor. Comprueba la velocidad, porque las páginas lentas hacen perder visitantes y perjudican los resultados de búsqueda. Mira la seguridad: HTTPS, cortafuegos, actualizaciones periódicas y protección frente a ataques. Revisa las copias de seguridad: cada cuánto se hacen, cuánto tiempo se guardan y cómo restauras una.
Revisa también el soporte. Si tu web se cae en un mal momento, querrás que alguien responda. Y lee bien el precio. Muchos proveedores anuncian un precio bajo el primer año y cobran bastante más en la renovación, y extras como el dominio, el certificado SSL o el correo pueden ser facturas aparte.
Lista de comprobación
- Disponibilidad prometida y qué pasa si no se cumple
- Carga rápida en el móvil
- HTTPS incluido
- Copias de seguridad automáticas que puedas restaurar
- Soporte en tu idioma
- El precio de renovación, no solo el del primer año
Dónde está tu servidor
La ubicación de tu servidor importa por dos motivos. La velocidad: los datos viajan más rápido en distancias cortas, así que un servidor en Europa suele ser más rápido para visitantes europeos. Y la protección de datos: los datos personales de clientes europeos están sujetos al RGPD. Un hosting en la UE facilita mantener esos datos dentro de la jurisdicción europea y explicar a tus clientes dónde se guardan.
Si recoges nombres, correos o pedidos, pregunta a tu proveedor dónde se guardan los datos, quién puede acceder a ellos y qué subencargados intervienen. Cuando un proveedor trata datos personales por ti, necesitas un contrato de encargado del tratamiento.
Bueno saberlo
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Hosting con un creador de webs
Con un creador de webs no compras el hosting por separado. El creador gestiona los servidores, instala el certificado de seguridad, aplica las actualizaciones y guarda las copias de seguridad. Cambias algo de libertad técnica por sencillez: no puedes instalar cualquier software, pero tampoco hay nada que se pueda romper o que haya que parchear.
Para la mayoría de negocios pequeños, tiendas y webs personales, es el camino más fácil. Si necesitas una aplicación propia o control total del servidor, encaja mejor un VPS o un servidor dedicado. Elijas lo que elijas, suma todos los costes: hosting, dominio, SSL, correo y copias de seguridad, porque ese total es lo que pagas de verdad.
Preguntas para ti
- ¿Quiero gestionar un servidor o solo publicar contenido?
- ¿Cuánto tráfico espero?
- ¿Vendo online y necesito pagos y seguridad integrados?
- ¿Dónde viven mis clientes?
- ¿Cuál es el coste total al año?
Bueno saberlo
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